Trailer(s): LA PRÓFUGA DESDICHADA (Libro III)

lunes, 13 de abril de 2009

LPD





NAINFITA PEINES Y LA PROFUGA DESDICHADA.
CAP 12.Ninguno vivirá mientras el otro sobreviva.
Los primeros rayos de sol empezaban a colarse por las ventanas de la decadente mansión de los Burgonshon. Lucía ya no era era prófuga de Azkaban, su lamentable estado de desnutrición y su horrenda imagen jamás haría pensar que en el pasado fue una dama, una bruja de buena familia francesa.
Madame Lopera había conseguido quitar de sus malogradas
muñecas esos grilletes que le recordaban en pesadillas su estancia en Azkaban, por un delito que no cometió pero sí por otro que estaría dispuesta a lograr aunque significara volver allí. Madame Lopera había arreglado su cuarto para que Lucía pudiera alojarse con toda serie de comodidades y pudiera vivir.

El día que la descubrió se dió un baño de agua caliente con espuma, y deseó no salir de ahi en días. ¡Cuanto echaba de menos aquello! Echaba de menos ese pasado que le arrebataron y mientras Madame Lopera intentaba desenredarle su pelo, Lucía no pudo evitar llorar, no se sabía si de impotencia ante la injustia a la que había sido sometido, si por el añoro a sus años de gloria rodeada de sus familia, o quiza por la fidelidad aún intacta de madame Lopera.

Una vez que Madame Lopera consiguió asearla, Lucía se miró al espejo y se reconoció. Los años habían pasado, y su rostro mostraba ya las primeras arrugas, en una mujer que había pasado la frontera de los 30.

-Esa soy yo-repitió con miedo varias veces.
-Si, señorita Lucía, es usted...
-Aunque el reflejo ha cambiado-dijo apartándose de él.
Madame Lopera bajó la cabeza sin saber que responder, sabía que nada de lo que dijera conseguiría animar a su señora.

-Isi-ordenó a madame Lopera, llamandola por su nombre de pila.
-Digame, señorita Lucía.
-¿Qué ha pasado en todo este tiempo? Dímelo por favor-pidió casi arrojandose de rodillas a ella.
-Sus padres ya no están...
-Lo sé, Isi, están muertos. Sino, estarían en esta mansión y todo esto seguiría igual-contestó sacando fuerzas y paseandose por el salón-. Me refiero a, ¿muerte natural o asesinados?
-Su padre desapareció, defendió su inocencia hasta el final, pero no supimos de él, no obstante nadie lo encontró muerto, se lo tragó la tierra...
-¿Y mama?
-Su madre, pues su madre...
-Digalo de una vez, Isi, necesito saberlo...
-Su madre, su madre se resistía a perder la esperanza y esperó a su padre, y a que el Ministerio de Magia diera su brazo a torcer liberandola, pero cuando asimiló que su padre nunca regresaría y que usted estaría de por vida en Azkaban, puso fin a su vida...
-¿Se suicidó?-preguntó Lucia, arrodillandose, dado a que no podía soportar el peso de la verdad. Madame Lopera se emocionó y derramó unas lagrimas. Acto seguido se inclinó hacia su señora y la abrazo sin apenas tener la fuerza necesaria para afirmar la pregunta de Lucía.
-Mi madre, una luchadora infatigable, una valiente, derrotada-repitió Lucía varias veces con mirada perdida.

-¿Y Abel, Isi? ¿Qué es de él? ¿Sigue con esa "mala bruja"?
-No sé que ha sido de él-mintió Isi.
-Aunque hayan pasado muchos años, Isi, sé cuando me mientes u ocultas algo. Confiesalo.

Madame Lopera se resistió a contestar pero ante la mirada de desesperación de su señora, acabó confesando.
-No se sabe a ciencia cierta, pero algunos dicen que se suicidó cuando supo la verdad, cuando supo...
-que era victima de un filtro de amor, Isi.
Madame Lopera asintió.

-Nunca dejó de quererme, pero por lo que parece la magia en ocasiones puede ser un arma de doble filo y conseguir reprimir sentimientos, enloquecer y manipular a personas, por muy buena que sea, no tiene derecho a mandar sobre los sentimientos de alguien, el amor es libre, debería ser inalcanzable incluso para la magia.

-Eso significa que Camelia murió.

Madame Lopera volvió a callar e Isi malhumorada le gritó una explicación. Acto seguido, se recompuso y pidió disculpas a su doncella.

-Isi, necesito saberlo todo, ¿no lo entiendes? Es como si en todo este tiempo hubiera estado aislada del mundo real. Necesito respuestas, y no puedo confiar en nadie, ya hice mal cuando lo hice en Camelia, y ahora solo te tengo a ti. Tú, Isi, eres mi vinculo con el mundo exterior, solo tu puedes darme lo que necesito. Cuentame, te lo ruego, te lo suplico...

Madame Lopera levantó a su señora y la tumbó en el sofa mientras acariciaba sus cabellos en su regazo, como solía hacer cuando estaba nerviosa e inquieta siendo una niña.

-Camelia sigue viva, es la mano derecha del Ministro de Magia.
-¿Como? Sabía que saldría impune, pero jamas creí que se quedara aqui y estuviera en un lugar como ese. ¿Cómo se atreve a no esconderse como las ratas siendo tan miserable como es? El Ministerio está corrupto, las cosas son casi increibles de creer.

-Pero ahi está, ahora es respetada y distinguida en la sociedad.
-¡Quien lo diría de ella, con lo cobarde y mosquita muerta que era! Aunque ya me clavó la puñalada cuando me traicionó, en ese momento descubrí quien era en realidad, conseguí quitarle la mascara, pero ya era tarde. Entonces Isi, si el filtro no lo hizo Camelia, tuvo que ser Cecilia y si Abel despertó de ese hechizo, ella tuvo que morir...

-Asi es, señorita Lucía. Cecilia murió-corraboró Madame Lopera.
-¿Quién la mató? ¿A quién le debo ese regalo? ¿Con quien estoy en deuda?
-Nadie la mató, señorita, ella murió...
-¿Como murió? Dime que fue una muerte cruel, despiadada, que sufrió...
-Señorita, no se deje llevar por la ira, no envenene su alma de rencor.
-¿Como murió, Isi? ¿Cómo?
-Al dar a luz-contestó Madame Lopera.
-Un hijo... de Cecilia y Abel... dime que es una broma, no puede ser cierto, Isi, no puede serlo-replicó agarrando las vestiduras de la doncella y llorando de impotencia y rabia-. La muy desgraciada consiguió tener un hijo de Abel, es injusto, no puede ser cierto, consiguió tener algo vivo de él, algo que yo nunca podré tener de él.
-Una niña, señorita Lucía, una niña.
-Squib, tiene que ser squib, por el amor de dios, no puede ser bruja...-rogó Lucía en voz alta como si alguién mas hubiera estuviera en esa sala y la escuchara, pero al ver que madame Lopera no contestaba, se dio por contestada-. Una bruja.

Madame Lopera asintió.
-Santo Dios, ¿como puede permitir semejante ultraje? No lo entiendo Isi, no lo entiendo.
-Por su edad, este debe ser su primer año...
-al igual que el pequeño Borgon-dedujo Lucía-.
-Si, señorita Lucía, como el pequeño Chris-confirmó Madame Lopera.
-¿Y como Kalliope permite semejante ultraje?

Madame Lopera calló, cada vez que ella lo hacía, Lucia obtenía la respuesta que tanto temía.
-Kalliope jamás lo permitiría y Alexvic tampoco. Isi, ellos...
-fueron torturados hasta morir, aunque Dumbledore hizo creer a todos que siguen vivos y viajan por el mundo continuamente.


-Pobre criaturita, solo en este mundo y no poder confesarlo a nadie. ¿Quien se hizo cargo del pequeño Chris en todo este tiempo?
-Yo, señorita Lucía, yo lo cuidé hasta que ingresó en Hogwarts. Dumbledore me lo confió y apuesto a que los Borgon hubieran estado de acuerdo aunque no pudiera hacerlo la mitad de bien que ellos lo harían.
-Pero lo hiciste, fuiste una madre para él, ¿sabe todo?
-No me atreví a contarlo, además, Dumbledore me hizo prometerle lo que podría decirle y lo que no cuando creciera y pidiera respuestas. Él me aseguró que se encargaría de hacerlo...
-Dumbledore no es nadie, no es de la familia, ¿donde estaba él cuando me encarcelaron? ¿que hizo cuando me apresaron injustamente por algo que no cometí? ¿donde estaba? Se cruzó de brazos y haciendo gala de su prudencia, no hizo nada. Dumbledore no es nadie, Isi, nadie. Y yo, Isi, yo....
-eres su madrina-sentenció Madame Lopera terminando la frase.

Un silencio inmenso reinó en la sala, y tanto Lucía como Madame Lopera no sabía qué decir.

-No lo soy, nunca llegué a casarme con Abel. Kalliope entró en colera cuando su primo me abandonó por Cecilia, pero no pudo hacer nada. La hija de Cecilia y Abel, hija de una Arroz y un muggle, ya que el destino me hizo desdichada, ¿tanto le hubiese costado que fuera squib? Me lo debía
-Señorita, no tengo respuesta para eso...


-El pequeño Chris es mi ahijado, está solo, necesita respuestas, me necestita... apuesto a que Camelia está cerca de la hija de Cecilia, preparandola para lo que se avecina. Dumbledore por supuesto, hará gala de su mutismo.

-¿Qué se avecina, señorita Lucía? Me esta asustando-contestó con un hilo de voz Madame Lopera.
-La profecia, esa profecia que solo Camelia y yo supimos, esa profecia por la que murió un mago a manos de Camelia y cuya fechoria fue cargada a mis espaldas cuando me encontraron reanimandolo.
-¿Qué dice esa profecia? No tengo conocimiento de ello-pidió Madame Lopera.

-La primera de ellas, la muerte de un inocente en Hogwarts a manos de una arroz.
-Hubo una muerte si, una niña, pero fue un trágico accidente...
-Eso harían creer, pero sería asesinato. Poco a poco se irán cumpliendo.
-¿Y que tiene que ver la muerte de esa inocente en todo esto, señorita Lucía?

-El heredero de una arroz teñirá el colegio de Hogwarts con la sangre de un inocente, y dara a conocer el resurgimiento de las arroz, señal esperada por sus alidos para apoyarla en la guerra que se inició y debe terminarse. Señal por la cual, un Perver que haya visto la muerte de cerca y no haya caido en sus redes tomará conciencia de que será el encargado de frenarle los pasos. Ninguno vivirá mientras el otro sobreviva.

-¿Como dice, señorita Lucía?

-La hija de Cecilia y Abel no vivirá mientras el pequeño Borgon viva. El pequeño Borgon no vivirá mientras la hija de Cecilia y Abel viva.

-¿Eso significa acaso que han de morir los dos?
Lucía calló sin saber que decir. Demasiadas cosas, demasiados significados, demasiados sentimientos. Madame Lopera no sabía si aceptar ese silencio como la respuesta que tanto temía escuchar.
FIN DEL LIBRO III.
CONTINUA EN LIBRO IV.
EL RITUAL PROHIBIDO

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NAINFITA PEINES Y LA PROFUGA DESDICHADA.

CAP 11. La segunda generación.


El reloj de Hogwarts daba las 3 campanadas de la madrugada y Lord_Chris sigilosamente se dirigió a los jardines de Hogwarts. Creía haber sido precavido, pero nadie lo era lo sufientemente capaz para engañar al mismo Albus Dumbledore.

-Chris, ¿no puedes dormir?-dijo mientras este se giraba tras contemplar sentado la luna que se reflejaba en el lago.
-¿Y quien podría conseguirlo viendolo que se nos avecina? Los nervios, puede que el miedo, puede incluso la cobardía, sean los culpables de mi insomnio.
-Una guerra en la que tu no has solicitado participar-contestó Dumbledore apoyando su mano en el hombre del joven lord tras dirigirse lentamente hacia él.
-¿Como algo tan serio puede estar en mis manos, profesor? Solo soy un niño. Es una responsabilidad muy grande, propia de un adulto.
-Y si me permites, incluso cualquier adulto no podría hacerle frente. El destino es tan caprichoso que deja todo escrito a su voluntad y omite decir los motivos, y esas respuestas solo las encontrarás conforme pase el tiempo y él se digne a confesar algunos de sus porqués.

-¿Como una guerra puede comenzar, apaciguarse y resurgir? Las guerras son cosas estúpidas que empiezan y acaban, no son eternas.
-Salvo por la tregua, aunque no es una tregua acordada por ambas partes implicadas, sino por el destino...
-Estoy ya harto de que el dichoso destino me importune tanto, ¿es que no puede ocuparse de darle la lata a otro que no sea yo?
-Creeme Chris que tu solo eres un hilo del los muchos titeres que maneja, es asi de poderoso y cuanto antes lo asumas, será mejor para ti.

-¿Y que es esa tregua acordada por el destino, profesor?
-Hace años empezó esa guerra, una estúpida guerra como lo son todas, donde hubo bajas...
-Digalo-ordenó Lord_Chris-. Muertes, porque sea una niño no quiere decir que no sepa que es siempre lo que sucede.

Dumbledore suspiró y le miró a los ojos:
-Los dos bandos eran poderosos a su manera, su igualdad en la batalla no permitió que uno saliera vencedor y por consiguiente, otro perdedor. No siempre todos ganan ni pierden, el empate puede manifestarse por una tregua y una paz firmada, pero también porque uno y otro bando sepan que si atacan perderán y para perder una guerra, y con ello no quiero decir batalla, decidan detenerse.

-¿Y que me quiere decir con eso, profesor?-preguntó Lord_Chris intrigado.
-Que el tiempo pasa, pero no tiene suficiente poder para limpiar lo que el destino tiene previsto, aunque haya decidido jugar con otro juguete. Todo lo pasado resurge en el presente y en el futuro.
-No le entiendo profesor, no sé a donde quiere llegar.
-Los dos bandos ni abandonaron su guerra ni se aceptaron ganadores ni perdedores. La primera generación de esos bandos tuvo su tiempo, su oportunidad, hicieron lo que tenían que hacer...
-o el destino tenía previsto para ellos-interrumpió Lord_Chris.
-exacto, y ahora la segunda generación, donde tu eres una parte...
-y Nainfita Peines la otra-sentenció Chris mientras Dumbledore abrió la boca incapaz de responder, quiza por prudencia y no ir más allá de lo que había decidido en cuanto a la información que le brindaría a Lord_Chris o más bien porque Lord_Chris no era tan niño como creía.

-Profesor, creía que la guerra entre los Pervers y las Arroz eran cosas de adolescentes, tonterías de bandos, de dos grupos que chocaban por tomar protagonismo en una clase. Sé que las arroz y los pervers existieron antes que yo o Nainfita llegara aqui.

Dumbledore se frotó las manos, y se las ocultó a las espaldas, paseando cabizbajo.

-¿Que sabe que no quiere contarme? ¿Qué oculta? La guerra entre Pervers y Arroz deja de ser un enfrentamiento idiota entre bandas cuando hay victimas de por medio, ahora sé que Bridget no fue la primera victima, al menos como usted dice, "bridget es la primera víctima de la segunda generación". Ella era la señal, ¿verdad?

-¿Señal?
-Si profesor, el triangulo de Marte, Pluton y Mercurio es la segunda señal. Desconozco la tercera, y apuesto a que usted la sabe.

-¿En qué te basas para interpretar dichos acontecimientos como señales?-preguntó Dumbledore.
-Son señales de conflicto, de lucha, son malos augurios.
-Trelawney os ha metido mas miedo del de costumbre...
-No fue Trelawney, no es adivinación, recuerde que soy alumno de primero, fue Astronomía.
-Y con muy buenas notas, por cierto-dijo Dumbledore intentado evadir el tema.

-No estamos hablando de eso profesor. En toda historia, siempre hay profecias, señales. La realidad supera a veces la ficción. Apuesto a que usted es de "mi bando" y me aconseja y me guía, de la misma manera que Camelia Sangronia lo hace con el contrario, o sea, con Nainfita Peines.

-¿Estas seguro de lo que dices? ¿Te estas escuchando?

-Usted siempre lucha por llegar a la raiz del problema y erradicarla, en defensa de la verdad. Murió Bridget y no hizo nada...

-¿Acaso crees que ante una muerte me quedaría de brazos cruzados?-replicó Dumbledore enfadado.

-Sería capaz de poner en juego una muerte si asegura la vida de miles de personas, profesor. Si lo permitió fue por eso.

-Creo que mejor será que regrese a mi despacho y tu hagas lo mismo pero en tu cama.

-Espere, profesor-pidió Lord_Chris sujetandole del brazo-. Agradezco su implicación y su protección, aunque no me diga todo, entiendo que es porque quiere que madure antes de la cuenta para estar preparado para lo que se avecina, dado que si no estoy preparado, la derrota será segura. No ha permitido que Camelia le de mas ventaja a Nainfita, y por eso está usted conmigo.

Dumbledore le miró a los ojos intentando pronunciar algo pero no fue capaz:

-Y le digo que estoy preparado, estoy listo, sientase comodo y orgulloso de que su labor está dando su frutos, pero le pido que se quede a mi lado, digame lo que crea que merezco saber cuando usted lo vea conveniente, pero no se vaya.

-Y asi es, y así será Chris, veo que en estos meses en soledad, has reflexionado mucho...

-Y me he acercado a la verdad mas que lo que usted presuponía...

-He de admitirlo, Chris, te infravaloré-confesó Dumbledore mientras Lord_Chris sonreía-, pero la soberbía no es un buen aliado en esta guerra-contestó soltando la mano de su brazo mientras Chris fruncía el ceño extrañado-. No te regodees del mal del enemigo, porque el tuyo está en camino. No te duermas en victorias de batallas, porque son efimeras y no implica tu victoria sea en la guerra decisiva.

-Profesor, lo siento...

-No te preocupes por esto, sé que sabrás llevarlo y aprender de ello. Ahora piensa que Nainfita y tus amigos dentro de una semana estarán aqui, y tu regresas de Australia con tus padres.

Dumbledore y Lord Chris se miraron durante un minuto de silencio, dado a que los padres del Lord Amarillo estaban muertos.

-Ya me entiendes Chris, sabes por qué te lo digo.
-Lo sé, profesor-contestó Lord_Chris mientras se disponia a seguirle.
-No, estate aqui un rato mas, aclara tus ideas y luego regresa-ordenó Dumbledore haciendo un ademán con la mano, mientras Lord_Chris asentía.

Mientras Dumbledore se alejaba hacia al castillo, Chris volvió a sentarse.

-Por cierto, Chris...
-Digame, señor-contestó volteando la cabeza.
-No sé a que espera la señorita Kalimera a enviarle mensaje en su lechuza, espero que no sea como la del señor Maturana, que prefiere beber eso que llamais Kalimotxo en vez de semillas o agua y no llega al lugar de destino que se le manda.

-Tranquilo, profesor, la lechuza de Kali es toda una experta en viajes....-contestó ord_Chris sonriendo.
-Y en discreción espero-sentenció Dumbledore.

Lord_Chris se quedó solo en silencio, mientras escuchaba ruidos del Bosque Prohibido que tantas veces oyó repetir a Dumbledore la entrada prohibida en él. Los Pervers volverían a Hogwarts y eso le llenaba de satisfacción, los había echado de menos en todo ese tiempo, y aunque era consciente de que mantendría su postura de no mezclarse con ellos, ya fuera por seguridad o por los planes que poco a poco intentaba desplegar en su cabeza. Pero al menos, verles le reconfortaría por dentro, su presencia ya de por sí significaban los ánimos, la fuerza, el coraje suficientes para poder con todo, con todo eso a lo que estaba destinado.

Por una parte le carcomía por dentro callarse esas tantas cosas que se moría por desvelarles, otorgarles esas explicaciones que se merecían, por su amistad, por su confianza, por su lealtad. Pero por otra, sabía que cuanta menos gente estuviera implicada en la guerra, menos muertes habría, menos implicados, significaba menos bajas. Nunca se perdonaría la muerte de sus amigos en una guerra en la que ellos entrarían sin duda alguna por ayudarle, en una guerra que solo le pertenecía a él y no a ellos, en una guerra donde mantenerlos a salvo y vivos era la mejor opción para poder enfrentarse a lo que ese caprichoso destino tenía previsto y dar lo mejor de sí, porque sin ellos, esa pérdida sería mas cruel que la propia derrota.

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NAINFITA PEINES Y LA PROFUGA DESDICHADA.

CAP 10.Los secretos tarde o temprano luchan por subir a flote.


Eran las 7 de la tarde de finales de Agosto, y los Pervers permanecían tomando el sol frente a la playa en la Doxybeach.

Abe Sweet con unas bermudas azules y con unas gafas negras se tostaba al sol junto a Jenia, que acaba de estrenar uno de sus bikines con rayas verdes, rojas y blancas.
Maturana echaba crema en la espalda de Doxycris mientras ésta leía la última entrega de "Corazón de Bruja" tumbada en su toalla de dibujitos de doxys. Por su parte, Franjo y Patri se deshacían en carantoñas y besos, abrazados en una misma toalla que compartían. Laura88 por su parte hablaba por telefono a Atención al cliente del aeropuerto debido a que le habían perdido una maleta, aunque estaba mas preocupada por la entrega de plátanos que se había retrasado dos días cuando el frutero cumplió su palabra de mandarselos, pero no eran de Canarias. Lo cual, provocó la ira de Laura88 y su humor de perros:

-¡No me lo puedo creer!-replicaba a voces Laura88-. Le dije de Canarias, y me manda unos cualquieras.
-¿Y qué mas da unos que otros, "Mojito"?-dijo Abe Sweet.
-Abe, no sé como te atreves a preguntarmelo siquiera. Los plátanos si no son de Canarias, no son plátanos.
-Matu, ¿te importa hacerme un masajillo, guapo?-dijo Doxycris de pronto mientras bostezaba y pasaba las páginas de la revista.
-Claro, corazón-obedeció.

Jenía se incorporó y fue en busca de unos Kalimotxos, Patri al verla llegar con la bandeja no puedo evitar pensar en Kalimera, y apartó a Franjo a un lado, ante la cara de desconcierto de éste. No había hablado de Kali en todo el verano, era como un tema tabú, y aunque la echaban de menos, hablar de ella no solucionaría las cosas y ya daban por sentado que habría desaparecido, pese a que Jenia era la única que conocía la verdad. Abe lejos de sospechar lo que Jenía ocultaba, había estado distante con ella, creyendo incluso la posibilidad remota de que fuera una arroz encubierta.

-Chris estará divirtiendose con la Peines por ahi, ¿verdad?-bromeó Franjo.
-No tiene gracia, Franjo-contestó Maturana mientras continuaba el masaje a Doxycris.
-Mirad chicos-interrumpió Doxycris mientras releía la revista-. La familia Borgon regresó a su hogar pero por poco tiempo, como siempre, y el ama de llaves nos confesó en exclusiva que se esperaron a su hijo, Lord_Chris, para que se uniera a ellos y viajar a un destino desconocido que parece indicar que es en Australia. La familia Borgon es muy recelosa de su intimidad y a día de hoy no existe paparazzi que haya logrado una foto de los momentos íntimos y personales de la misma, dado a que cuentan con las mejores protecciones para que no atenten a su privacidad.

-Debería haberse llevado con él a la Peines-volvió a decir Franjo.
-No creo que Chris fuera capaz-exclamó enfadada Jenia, moviendo los ojos hacia un lado en señal de que arrepentimiento por haber confesado eso.

Abe Sweet encendió un cigarro y miró a Jenia:
-Vaya, socia, eres la que menos tiempo ha pasado con Chris y parece que le conoces de toda la vida.
Jenia disimuló y evitó contestar a la pregunta.

-Yo no sé a que juega Chris-contestó Laura88 cepillandose su larga melena de rizos-. Pero estoy segura que tarde o temprano volverá con nosotros.
-Eso será si le perdonamos-dijo Patri-. Algo me dice que la Peines mató a Bridget por la corona del baile, lo sospecho y mi intuición no me falla, y si Chris va a apoyar a una asesina en vez de sus amigos y por respeto a Bridget, para mí no es nadie.
-Venga ya, Patri!-contestó Franjo acariciandole la mejilla-. No creo que una chica sea capaz de matar a otra por una corona, además, no se sabía si quiera que Bridget se la llevara.
-La Peines está desquiciada Franjo, no es una chica normal...
-Patri lleva razón-dijo Maturana-. ¿Recordais el episodio del sombrero seleccionador cuando empezó a echar humo?
-Para mi que debería haber caido en Slytherin, el sombrero dijo Sly..., y además, ella encaja ahi mas que en Huff-comentó Doxycris.
-Por esa regla de tres, las arroz deberían estar tambien ahi-añadió Jenia.
-Socia, las arroz pueden estar en cualquier casa, solo que las mas ansiosas de poder por desgracia están en Hufflepuff. La mayoría en nuestra casa-sentenció Abe Sweet.

-Pronto empieza el curso y me veo regresando a Hogwarts sin mis plátanos-dijo entre dientes Laura88.
-Es verdad chicos, queda apenas una semana. Y ni ganas que tengo de verle la cara a los prefectos-dijo Doxycris.
-Y a la estreñida menos-añadió Patri-. Porque esa fijo que repite este año, para mi que esa hasta que no quite del medio a Dumbledore no para.
-Siempre tan exagerada cariño-exclamó Franjo-. Relajate, olvidate de Hogwarts, ahora estas aqui, y seguro que Chris prefiere que ella siga ahi.

-No sé como has aprobado con lo vago que eres-dijo Maturana bebiendo del vaso de Kalimotxo.
-Hemos aprobado todos, eso es lo importante-dijo Jenia-. Nuestro segundo año va a empezar y sepa Dios lo que nos espere.
-¿Por que dices eso, socia? ¿Hay algo que te guardes para ti y no has compartido con nosotros?

Jenia tragó la saliba y se le hizo un nudo en la garganta mientras el resto de Pervers la miraban al unísono y reinaba el silencio. De pronto una sombra se dibujaba en el vientre de Doxycris, ésta miró al cielo y reconoció a Almejita, la lechuza de Jenia, la cual aprovechó la oportunidad para decir mientras se alejaba:

-Tengo correo, ¿quien será? Me muero de curiosidad.

*****

Mientras los Pervers disfrutaba del sol de la playa de la Doxybeach, mas al norte, en Bilbao, Kalimera empezaba con una semana antes los preparativos para su vuelta a Hogwarts. Sabía que Perre aún era menor para regresar en el colegio de magia y hechicería, y aprovechando que ella dormía en el sofa la siesta, fue al baño. Kalimera no se percató de que su hermana se había hecho la dormida y la seguía hasta que la encontró con las manos en la masa.

-Kali, ¿cuando me vas a explicar lo que está pasando?
-Perre, no se de que me hablas-contestó Kali escondiendo a su espalda un cepillo.
-Kali, no soy ninguna niña, y no me trates como una idiota. Todo es muy extraño desde que llegaste.
-Perre, no se de que me hablas-repitió de nuevo Kalimera.
-No me mientas, si no quieres decirmerlo adelante, lo entenderé, pero no me mientras. Ocultas algo, y soy tu hermana. No te das cuenta de que puedes confiar en mi, y puedes quitarte un peso de encima.
-Perre, no insistas, no pasa nada, no exageres las cosas.
-Kali, hay cosas que a dia de hoy no me explico y me había callado, supuse que eran confusiones, o imaginaciones mias, pero viendo tu comportamiento en los últimos días, me reitero en mis sospechas.
-No sé de que me hablas.

-Mira Kali, Matias, el conductor del autobus, me preguntó hace unos días que si le había traido algo de mi viaje, y que si era muy pequeña para viajar, que lo suyo era que me acompañaras tu o mamá.
-Matias es un viejo, Perre, delira, es la edad...
-Matías sabe lo que dice, supuse que ese viaje se refería a Hogwarts, porque la única que ha viajado en estos ultimos meses has sido tu cuando volviste de Londres. Y encima me entregó esto-dijo mostrandole una cuchara-. Me dijo que se me había olvidado y es tuyo.
-Me confundiría contigo, somos hermanas...

-Pero no nos parecemos tanto para confundirnos y más teniendo en cuenta que él nos conoce de toda la vida-reiteró Perre. Ate cabos y llegué a la conclusión de que pudiste utilizar una especie de hechizo para tomar mi apariencia, y esos frascos que tienes me llevaron a confirmar mi sospecha.
-¿Que me estás contando, Perre? ¿Qué sabes tu de hechizos y encantamientos?
-Kali, mientras dormías en la noche, leí tu libro de Pociones. Estas elaborando poción multijugos, y para ello necesitas eso-le dijo señalando el peine que no podía ver-. Algo de la persona que suplantas, en ese caso mi cabello. El efecto no dura mucho pero tardar dos meses en elaborarlo. Es complicado, pero sé que eres una lince en elaborar Pociones, tienes extraordinario en las notas de Hogwarts.
-Perre, no te metas en esto-dijo Kalimera dando su brazo a torcer y admitiendo que su hermana se estaba acercando a lo que ella ocultaba. Suspiró y se volvió a la ventana, ocultando el peine con los cabellos de su hermana.
-¿De quién huyes? ¿Por qué te haces pasar por mi o tomas mi apariencia? ¿Qué ha pasado? ¿No te das cuenta de que me pones en peligro a mi también, y ya que me has metido indirectamente en esto, merezco una explicación?
-No estás en peligro, en Hogwarts nadie te conoce.
-¿Y por que no quieres ser vista, Kali? Dimelo, cuentamelo, te quitarás un peso de encima.

Kali se giró y Perre comprobó sus sospechas de que tenía el peine con sus cabellos.
-No estas en peligro, Perre, jamás te utilizaría como escudo para evadir mis problemas, salvo con una razón de peso y justificada, pero no es el caso.
-¿Entonces, Kali? ¿Por que haces esto?
-Es una historia muy larga, estoy practicamente sola en esto, asi lo acordé, así lo decidí. Supe los riesgos, y acepté.
-Pero si tienes amigos, no entiendo como no te has ido a esa casa de la playa que me asegurabas por carta que irías en verano. ¿Esos amigos no son de fiar?
-Claro que son de fiar, pero hay que ser precavidos y es por protegerlos.
-¿Protegerlos de qué, Kali? Cuentamelo, tenemos cinco dias antes de que partas de nuevo a Hogwarts, sin mi... quiero saberlo.

Kali miró fijamente a su hermana a los ojos y no pudo seguir con ese secreto en sus adentros, baó la mirada y acariciandose las yemas de sus dedos, con la cabeza agachada, solo dijo:

-Te contaré todo, pero quiero tu discreción Perre.

Perre asintió y cogiendo a su hermana de la mano, se dirigieron a su habitación, donde sentadas en la cama, una se sinceraría con la otra.

LPD

NAINFITA PEINES Y LA PROFUGA DESDICHADA.

CAP 9. ¿Sueños compartidos?.



Tras la noticia, Anselmus acordó con Karkas ocultarle a Nainfita el motivo de la inquietud de Camelia Sangronia, de forma similar a lo que Dumbledore había decidido. Ese día Nainfita no pudo practicar sus hechizos y lo pasó en su cuarto leyendo manuales de hechizos y memorizandolos, tanto su forma de ejecución como el momento o circunstancia idónea para ejecutarlos.

El sueño le pudo y se quedó dormida junto al libro.

En Hogwarts, Lord_Chris pensó en sus amigos, en los Pervers, y los echaba de menos. Se sentía solo, y lejos de lo que se imaginaba, consiguió conciliar el sueño.

Algo extraño sucedió, tanto Nainfita Peines como Lord_Chris compartieron el mismo "sueño" o "pesadilla". Varías imagenes pasaban en su mente como flashes de varías películas que no entendían, con diversos personajes, con diversos acontecimientos.

La primera imagen mostraba a dos chicas de unos quince años con uniforme de Hogwarts, ambos de Slytherin, charlando en una habitación, a diferencia del lord amarillo, Nainfita tardó poco en identificarla: era un cuarto de chicas.

-Tienes que hacerlo, Cecilia-decía una de ellas.
Ambos la reconocieron, la que había hablado era una Camelia Sangronia adolescente, su cara de agria y estreñida era inconfundible pese a su juventud.

-Camelia, las pociones de amor están prohibidas, son ilegales-dijo la otra chica, bastante fea, delgada y algo retraida.

-¿Tu le amas?

-Claro.
-Se ha fijado en Lucía Burgonson, Abel solo tiene ojos para ella. Venga, animate, es un simple muggle.  Como no te espabiles, te lo robará.
-Abel nunca se fijaría en mi, soy muy poca cosa para él.
-¿Tu crees? ¿Acaso Lucía es mejor que tu? ¿Qué tiene ella que no tengas tú?-preguntó Camelia.
-Ella es hermosa, tiene unos ojos muy bonitos, es popular... y yo soy fea, una marginada.
-¿Y para que se ha inventado la magia entonces?-dijo Camelia mientras Cecilia se encogía de hombros-. Para cambiar las cosas, tonta, para cambiar las cosas. Y tu eres una bruja. Él no sabe que existe la magia, es un punto a tu favor. Nunca lo sospecharía.
-No estoy tan desesperada para recurrir a ese hechizo, nunca recurriría a ello salvo una emergencia.

Lord_Chris y Nainfita se removieron en sus respectivas camas y agarraron fuertemente las sábanas removiendose continuamente hasta que cesaron con la llegada de una segunda imagen. En este caso, Camelia debería tener unos veinte años, y caminaba por un cuarto oscuro junto a otra joven que no era la fea de Cecilia, sino una chica hermosa.

-Vamos Lucía, ¿quieres saber la profecia si o no?
-Camelia, no creo que haya sido buena idea venir aqui. Creo que Samantha exageró con lo de que los Pervers y las arroz es mas que una lucha de pandillas por el liderazgo.
-Ya estamos aquí Lucía, no hay marcha atrás, vamos...-ordenó mientras la cogía de la mano y con otra ambas lanzaban un lumus para ver en la oscuridad entre tantos estantes de profecias.

Pronto se esfumó esa imagen para sucederse una tercera, donde las dos jovenes estaban junto a tres esferas. Lucia cogió una entre sus manos y de pronto una voz grave habló:

"El heredero de una arroz teñirá el colegio de Hogwarts con la sangre de un inocente, y dara a conocer el resurgimiento de las arroz, señal esperada por sus alidos para apoyarla en la guerra que se iniciará y deberá terminarse".

Las dos temblaban y viendo que Camelia no tomaba la segunda esfera, Lucía la atrapó en sus manos:

"La segunda señal para comunicar la eminente guerra se sucederá cuando Mercurio, Pluton y Marte formen un triangulo revelando al Universo la elección de un bando. Tiempos de injusticias, de envidias, de recelos, los preliminares de una guerra donde el odio y el rencor se regodearan como reyes supremos".

Se escuchó un ruido y Camelia se levantó.
-Lucía, quedate aqui, hay alguien por ahi, voy a echar un vistazo.
-¿Estás loca? ¿Como vas a ir sola? Mejor que estemos juntas y no nos separemos.
-Lucía, tranquila, sé cuidarme de mi misma, será solo un momento, quiero asegurarme que nadie deambula por aqui.
-Ha sido una mala idea venir aqui, Camelia, ha sido una mala idea.
-Tenias que haber traido a Abel, Lucía, te lo dije.
-¿A Abel? ¿Qué tiene él que ver con todo esto? ¿Estas loca?  no está preparado para asimilar estas cosas. Deja a Abel fuera de esto, no quiero meterle en líos.

Camelia abandonó a Lucía, que se disponía a tomar la tercera esfera entre sus manos y escuchar lo que esa voz volvería a relatar.

-un Perver que haya visto la muerte de cerca y no haya caido en sus redes tomará conciencia de que será el encargado de frenarle los pasos. Ninguno...

Sin embargo, ni Nainfita ni Lord_Chris llegaron a escuchar como concluía esa tercera profecía, dado a que en esa tercera secuencia, se escuchó un ruido y un grito, que tanto en el pasado a Lucía asustó de la misma manera que en el sueño lo hizo con los dos involucrados testigos.

Nainfita movía el cuello continuamente en su almohada, para un lado y para otro mientras que Lord_Chris hacía lo mismo, sudando y sudando, para dar paso a una cuarta secuencia. En ella, Camelia iba con un auror y escondía algo en su bolsillo, señalando a Lucía, que yacía junto a otro auror inmovil.

-Asesina,¡Lo has matado!-gritó Camelia señalandola con la mano mientras un guardia estaba a su lado.
-Guardias, capturadla-gritó el auror.

Lucía se quedó patidifusa y miró indignada a Camelia, la cual se abrazó al auror llorando.

-Le dije que no viniera, pero se empeñó, intenté prohibirselo, disuadirla, pero su obsesión la llevo a venir aqui.
-Tranquila jovencita-le dijo el auror a Camelia-. Has hecho bien en avisarnos.


Un guardia tomó el pulso al auror que yacía insconciente en el suelo y comunicó lo peor: había muerto.
Acto seguido, tomó a la joven Lucía y la apresó, sin que ésta mostrara resistencia y no parara de mirar sorprendida a Camelia, como si no le perdonara que la hubiera delatado o que incluso la acusara sin ser ella la culpable, que podría ser posible.

Pero ni Nainfita ni Lord_Chris sabían por qué posibilidad decantarse.

Los dos se despertaron sobresaltados y con la respiración acelerada.

-¿Qué diablos es esto?-gritaron al únisono como si se hubieran puesto de acuerdo en hacerlo.

Nunca había tenido sueños o pesadillas similares, y ambos quedaron confundidos, Nainfita ataba cabos y sabía cosas que Lord_Chris no era capaz de explicarse y viceversa. Ninguno sabía que el otro era testigo de lo sucedido, y tras tranquilizarse un rato, intentaron sin éxito dormir.

Lord_Chris apartó de su mente a los Pervers mientras que Nainfita hizo lo propio con los libros de hechizos poderosos, ambos no pudieron quitarse de la cabeza esas secuencias, esas escenas del pasado, escenas que no sabían cómo interpretar aunque posteriormente probaran encajarlas con diversas hipótesis.

Tanto uno como otro coincidieron por separado logicamente, que eran señales, señales de algo, señales de algo que les resultaba familiar, que podrian afirmar que lo conocían, pero no sabían explicarlo o entender el por qué. Había algo extraño en todo eso.

LPD

NAINFITA PEINES Y LA PROFUGA DESDICHADA.
CAP 8. La prófuga desdichada.


La huída de Lucía en Azkaban pronto fue descubierta por los carceleros, que pusieron el grito en el cielo. De inmediato ordenaron a los dementores su captura y se les recriminó que ella, una simple bruja sin varita, pudiera evadir el sistema de seguridad y fugarse con éxito. Transcurridas dos horas, el miedo invadió Azkaban y como ordenaba el protocolo, avisaron al primer Ministro, que temeroso de la marcha de la prófuga, reunió en su misma residencia en tiempo record a corresponsales del profeta, quienes recogieron sus declaraciones de inmediato y publicaron una doble entrega el mismo día.

En Sppecialka Ville, la noticia colapsó a Camelia Sangronia. Ésta, reunida con Karkas y Anselmus, miraba de reojo las noticias del Profeta para releer elogios a su persona y los méritos del primer Ministro al que manejaba con la maldición Imperius a su antojo. Sorbió un poco de te que un elfo le había traido a regañadientes debido a que tuvo que cruzarse medio terreno de la propiedad para satisfacer a su ama.

-¿Qué extraño? ¿Otra periódico? Este elfo es tonto o los distribuidores han debido equivocarse. Ya me encargaré personalmente de ajustarle las cuentas.

-No, mi señora-dijo Anselmus comparando los dos periódicos-. Es la segunda entrega, los dos ponen la fecha de hoy pero éste último está recien salido.

-¿Qué extraño? No puede ser, déjame ver-ordenó Camelia-. El profeta solo aparecería dos veces con algun exclusiva o noticia de alta relevancia en el mundo mágico.

De inmediato su pulso le tembló, y eso se tradujo al temblor de la taza de te en el plato y el vibro de la cuchara. No duró mucho ese sonido, se interrumpió cuando el nerviosismo, ese al que nunca Karkas y Alsemus habían sido espectadores, conllevó que Camelia soltara la taza y ésta se estrella contra el suelo rompiendose en mil pezados. Totalmente petrificada de miedo, la gran Camelia Sangronia, yacía inmovil repitiendo contínuamente las palabras:

-No puede ser, tiene que ser un error, no puede ser, tiene que ser un error, no puede ser, tiene que ser un error...

Karkas recogió el periódico, que también había caido al suelo, algo manchado del te derramado y leyó:

EXTRA:
Lucía Burgonshon se ha fugado de Azkaban.

La asesina en serie consiguió burlar la gran seguridad de la que dispone la prisión. Se ruega que no cunda el pánico y que guarden precaución. Tras su cara angelical se esconde una psicópata. El primer ministro ha comunicado la noticia al primer ministro muggle y los dementores han doblado el turno para dar con ella cuanto antes...

Camelia Sangronia se sentó en su cómoda con la ayuda de Anselmus, que se preocupaba demasiado al notarla asustada, nerviosa, con la fortaleza y coraje que la había caracterizado.
-Ya está aqui, Lucía está aquí, está aquí, está aquí, viene a por mi, viene a por mi, viene a por mi.

-¿Cómo dice, señora?-preguntó Anselmus intrigado-. ¿Conocía usted a esa delincuente?
Camelia le miró durante unos segundos y no dijo nada.

-Señora, mejor le traigo una infusión para que se relaje-sugirió Anselmus, sin embargo Camelia le agarró de la muñeca.
-No me dejes sola, por favor, no te vayas.

Anselmus y Karkas se miraron patidifusos, confundidos, no creyendose ni por asomo lo que estaban contemplando.
-Karkas, ve a por una valeriana, yo me quedo con ella.

Karkas obedeció y abandonó la habitación mientras la respiración de Camelia Sangronia se aceleraba por momentos y el corazón casi se le salía del pecho:

-Ya está aqui, y viene a por mi-repetía continuamente.
-Pero, ¿por qué? ¿que quiere de usted?

Camelia no dijo nada, le agarró de nuevo de la muñeca y sentenció:
-Mi existencia, viene a... viene a... matarme.


***

En Hogwarts, la doble entrega de la edición del profeta no tardó en llegar. Minerva Mcgonagall había recogido los dos ejemplares de su lechuza y se dirigía al despacho de Dumbledore, que también dispondría de ellos y con el que solía discutir y opinar sobre las noticias de actualidad, aunque ambos sabían que El Profeta muchas veces ocultaba la verdad y disfrazaba los hechos a conveniencia del ministro.

A diferencia de McGonagalla, Dumbledore ya había leído la noticia y no paraba de pasear cabizbajo de un lado a otro en su despacho.

-Profesor Dumbledore, Albus-rectificó-. ¿Qué sucede?

Dumbledore dirigió su mirada dirección hacia el periódico indicando el motivo de su preocupación. Minerva dejó sus periódicos encima de un mueble antiguo y avanzó hacia la mesa donde reposaban los de Dumbledore. Atrapó en sus manos el de última hora y mientras leía su curiosidad se transformó en nerviosismo.

-Lord_Chris Borgon, Dumbledore, Lord_Chris.
-Lo sé Minerva, no debe enterarse de la noticia...
-Pero no podemos impedir que no la conozca, tarde o temprano alguién se lo contará...
-A no ser que lancemos un hechizo desmemorizador a los alumnos cuando comiencen el nuevo curso y logre borrar ese recuerdo de sus cabezas...
-Albus, eso está penado por la ley, y es peligroso...
-Minerva, conozco las leyes, yo mismo he redactado algunas, ¿qué te da mas miedo, el que sea sorprendido y encarcelado o el que pueda dañar las mentes de esas criaturas?

Minerva calló y vaciló un momento.
-Albus, sé que no nadie se percatará y sé que no fallarás en tu cometido.
-Gracias por tu confianza, Minerva, y ahora, destruye todos los ejemplares del Profeta que haya en Hogwarts mientras yo le comento al guardabosques que cierre con llave la lechucería.

Mcgonagall le miró extrañada.
-No sugerirás que encerremos al pequeño Chris bajo llave en su habitación, solo conseguiríamos empeorar las cosas.
-Está bien, Albus-sentenció la profesora, dando un portazo.

Dumbledore apoyó sus nudillos en la ventana y divisó el gran lago.
-No contaba en absoluto con este pequeño imprevisto, Fawkes-comentó a su hermoso fénix-. Este acontecimiento de última hora puede perjudicarnos más que todo lo que espera por acontecer.

Fawkes oprimió sus garras en el soporte donde se posaba y aleteo un poco como si tambien se mostrara inquieto a la noticia o si comprendiera lo que eso significaba.

-Si, Fawkes, la desdichada Lucía es una prófuga, la prófuga desdichada.





**
En esos mismos momentos, en la decadente mansión de los Burgonson, una lechuza aterrizaba sobre la acera de la calle con los dos ejemplares. Madame Lopera le entregó unas semillas, colocandolas en su mano mientras la lechuza agradecida ululava agradecida. La doncella sonrió y tras agacharse a recoger los periódicos, sus ojos se abrieron de par en par. Su señora había sido descubierta y ahora mas que nunca, ella debía protegerla y ser cauta, cualquier error o descuido, podría poner sobreaviso a las autoridades y Lucía regresaría a su celda, y ella misma ingresaría por cómplice y oponerse a la justicia al violar la obligación del ciudadano a entregar a prófugos en vez de encubrirlos.

Madame Lopera decidió no comentar la noticia por el momento, no quería asustar a Lucía. Pero ella misma, era consciente de que nunca traicionaría a su señora, y por muy poco de vida que le quedaba, estaba dispuesta a correr el riesgo de ir a Azkaban si fuera necesario solo por ver sonreir y feliz, pero sobre todo, a Lucía, su pequeña niña, a la que había criado desde la cuna y a la que adoraba como si fuera su propia hija.